La profusa utilización del azulejo como revestimiento exterior de los edificios de la ciudad de Oporto es algo que no pasará desapercibido a ningún visitante. El gusto por este tipo de decoración se acentuó en el siglo XIX, período áureo del azulejo en las fachadas, cuando muchos emigrantes portugueses (los brasileños) volvieron del Brasil cargados de riquezas y eligieron este estilo para sus viviendas. Se usaban entonces técnicas de estampado o pintura manual, sustituidas tras la industrialización por la estampación mecánica. También existen modelos con el dijubo en relieve, característicos del norte del país.

De principios del siglo XX, datan los destacados conjuntos monumentales del vestíbulo de la estación de San Bento y la fachada principal de las iglesias de azulejo de San Ildefonso y los Congregados, obra de Jorge Colaço, la fachada de la iglesia do Carmo, de Silvestre Silvestre y Mario Branco, y la Capilla de las Almas, de Eduardo Leite. Encontramos curiosos ejemplos de esta decoración, magistralmente adaptados a la arquitectura, en varias viviendas portuenses, muchas de estilo Art Nouveau.
Podemos admirar tambien magnificas decoraciones en azulejo, de los siglos XVII, XVIII, en el interior de diversos edificios. Son dignas de mención las de los claustros de la catedral, la Casa del Cabildo, las iglesias de la Misericordia, Santa Clara los Carmelitas, San Joao Novo y las ordenes terceras do Carmo y San Francisco.
Lo recorrido empieza por la Capilla de Las Almas.