El barroco se manifiesta en Oporto en innumerables y expresivos edificios de la arquitectura civil y religiosa. Oporto debe a arquitectos como António Pereira y Nicolau Nasoni algunos de los ejemplares más representativos de este estilo, que provocó una completa transformación del paisaje urbano en el siglo XVII.

A lo largo del siglo XVII y XVIII, Oporto parece un “solar” lleno de artistas y artesanos trabajando, los cuales produjeron un significativo conjunto de obras de alto valor estético. El virtuosismo de Nicolau Nasoni, artista italiano formado en Siena y Roma , se hace patente sobre todo en la maestría con que supo trabajar e granito en obras como la Iglesia y la Torre de los Clérigos, la fachada de la Iglesia la Misericordia y el Palacio do Freixo.
La catedral, de origen románico, fue uno de los primeros edificios en sufrir adaptaciones barrocas. Aquí debemos destacar la capilla mayor, la galilea, la sacristía y los claustros.
Una de las principales características del nuevo estilo es el predominio de la policromía y la exuberancia de las formas. La combinación de los revestimientos de oro con la pintura y el azulejo ha originado obras belleza inolvidable.
La talla dorada, una de la expresiones más vivas del barroco portuense, alcanza su máximo esplendor en los retablos de las iglesias de San Francisco y Santa Clara.
Le presentamos uno recorrido peatonal en Oporto de cerca de 2.30 horas. El recorrido empieza con la Catedral en la época barroca.